Muchos señalan a Pedro
porque una noche negó;
temiendo ante los hombres
su voz del Maestro escondió.
Tres veces cayó en silencio
mientras el gallo cantó;
y lágrimas de arrepentimiento
su corazón quebrantó.
(Pre-Coro)
No hay pecado tan profundo
que Su gracia no pueda vencer;
si el alma se humilla ante Cristo,
nueva criatura puede nacer.
Mas antes de ser apóstol,
Pablo también persiguió;
a los discípulos de Cristo
con violencia encarceló.
Mientras Esteban moría,
Saulo aprobando quedó;
creyendo servir al cielo,
la Iglesia del Señor hirió.
(Coro)
Cristo no vino por santos
que jamás necesitan perdón;
vino buscando pecadores
para sanar el corazón.
Pedro cayó… y fue levantado;
Pablo persiguió… y cambió;
porque la gracia de Cristo
es más grande que el pecador.
Todos de alguna manera
hemos negado al Señor;
cuando el orgullo gobierna,
cuando se enfría el amor.
Cada pecado escondido,
cada rechazo a Su voz,
vuelve a clavar en silencio
las heridas del Redentor.
Mas Cristo mira con misericordia,
no con deseo de condenación;
al que regresa arrepentido
le ofrece reconciliación.
Al borde del mar llamó a Pedro:
“¿Me amas?” le preguntó;
y al perseguidor de Damasco
Su luz del cielo alcanzó.
(Pre-Coro)
No hay pecado tan profundo
que Su gracia no pueda vencer;
si el alma se humilla ante Cristo,
nueva criatura puede nacer.
(Coro)
Cristo no vino por santos
que jamás necesitan perdón;
vino buscando pecadores
para sanar el corazón.
Pedro cayó… y fue levantado;
Pablo persiguió… y cambió;
porque la gracia de Cristo
es más grande que el pecador.
(Puente)
No condenes al hermano
olvidando tu fragilidad;
solo Dios conoce el combate
que hay dentro del corazón mortal.
El mismo Pedro que lloraba
fortaleció después la fe;
y Pablo, antes perseguidor,
dio su vida por Cristo también.
(Final)
Señor, cuando yo Te falle,
no me apartes de Tu amor;
hazme volver arrepentido
a Tus brazos de perdón.
Que jamás viva juzgando,
sino buscando conversión;
porque todos necesitamos
Tu infinita salvación.
(Coro)
Cristo no vino por santos
que jamás necesitan perdón;
vino buscando pecadores
para sanar el corazón.
Pedro cayó… y fue levantado;
Pablo persiguió… y cambió;
porque la gracia de Cristo
es más grande que el pecador.