Hubo un hombre entre el pueblo
con celo ardiente por la ley;
Saulo era su nombre antiguo,
temido por Jerusalén.
Creía servir al Dios santo,
persiguiendo al pueblo fiel;
y a los discípulos de Cristo
los llevaba a padecer.
(Coro)
¡De perseguidor a apóstol!
¡De enemigo a servidor!
La misericordia de Cristo
transformó su corazón.
El que antes destruía
la Iglesia del Salvador,
ahora entrega hasta su vida
por anunciar resurrección.
Entraba en casas buscando
a quienes seguían al Señor;
muchos fueron encarcelados
por causa del Evangelio de Dios.
Aprobó la muerte de Esteban,
primer mártir en la fe;
mientras el siervo perdonaba,
Saulo respiraba dureza y poder.
(Pre-Coro)
Pero Cristo mira el alma
más allá del corazón herido;
la gracia puede transformar
aun al hombre más perdido.
(Coro)
¡De perseguidor a apóstol!
¡De enemigo a servidor!
La misericordia de Cristo
transformó su corazón.
El que antes causó cadenas
ahora predica libertad;
porque cuando Cristo llama,
nueva vida Él puede dar.
Camino hacia Damasco iba
con autoridad para arrestar;
mas una luz bajó del cielo
que lo hizo al suelo caer.
Y escuchó la voz gloriosa:
“Saulo, ¿por qué me persigues?”
Porque quien hiere a la Iglesia
al mismo Cristo hiere también.
Temblando respondió:
“¿Quién eres, Señor eterno?”
Y la voz le contestó:
“Yo soy Jesús Nazareno.”
Ciego quedó por tres días,
meditando en su interior;
hasta que Ananías vino
por mandato del Señor.
(Pre-Coro)
El perseguidor comprendió
la verdad que antes negaba;
Cristo vive para siempre,
y Su Iglesia Él guardaba.
(Coro)
¡De perseguidor a apóstol!
¡De enemigo a servidor!
La misericordia de Cristo
transformó su corazón.
El que antes destruía
la Iglesia del Salvador,
ahora entrega hasta su vida
por anunciar resurrección.
(Puente)
Pablo ya no fue el mismo,
la gracia lo renovó;
predicó entre las naciones
la verdad del Redentor.
Sufrió cárceles y azotes,
hambre, naufragio y dolor;
mas jamás negó a Cristo,
a quien antes persiguió.
Escribió cartas sagradas
llenas de doctrina y verdad;
hablando de fe y de obras,
de esperanza y caridad.
Y aquel hombre transformado
por el fuego del amor,
murió mártir en Roma
por el nombre del Señor.
(Coro Final)
¡De perseguidor a apóstol!
¡Milagro de conversión!
Nadie está tan lejos
que no alcance el Salvador.
Si Cristo cambió a Pablo,
también puede hoy cambiar
todo corazón herido
que se quiera arrepentir y entregar.
(Final suave)
La gracia escribe historias
que el mundo no puede entender;
porque donde abunda el pecado,
Cristo hace renacer.