Tiene el alma sembrada en mil batallas,
y aún así, sonríe con el corazón abierto.
Ha sido refugio, faro, escudo y espada,
y no pide nada, más que vernos completos.
Fue raíz cuando todo temblaba,
muralla de carne, ternura y coraje.
Silencios que gritan verdades guardadas,
y abrazos que curan sin dar un mensaje.
Ella es donde nacen los vientos,
que empujan la vida, que dan fundamento.
La que sostiene sin hacerse notar,
la que está en mil formas y nunca se va.
Dicen que hay seres tocados por el cielo…
yo los vi con su cara.
Sus huellas están en caminos ajenos,
es tiempo donado, es fuego y es calma.
No tiene un cartel que grite “yo puedo”,
pero es quien sostiene los hilos del alma.
Ella es donde nacen los vientos,
que empujan la vida, que dan fundamento.
La que sostiene sin hacerse notar,
la que está en mil formas y nunca se va.
Dicen que hay seres tocados por el cielo…
yo los vi en su cara
En los días oscuros, su voz fue abrigo,
en cada caída, su fuerza, testigo.
Nadie la llama por todos sus nombres,
pero en cada historia… ella siempre responde.
Ella es donde nacen los vientos,
la luz que resiste dentro del silencio.
La que renuncia y vuelve a empezar,
la que se parte para enseñar a amar.
Dicen que hay seres que son como ángeles…