No me mires con tristeza,
que no vivo de piedad.
Mi camino es diferente,
pero lleno de verdad.
Llevo el cuerpo que me toca,
pero el alma es la que guía.
Y no es carga lo que llevo:
es mi forma de ser vida.
Sí, tengo una minusvalía,
¿y qué problema hay con eso?
No me quita la alegría,
ni las ganas de progreso.
Me enseñó a ser paciente,
me obligó a ser más fuerte.
La llevo con la frente en alto,
como quien abraza su suerte.
Porque yo también construyo,
también amo, también soy.
Mi valor no está en un número,
ni en lo que falta o no doy.
No necesito lástima,
solo un poco de empatía.
Yo también brillo en el mundo,
con mi minusvalía.
Mi risa y mi dolor,
que aunque a veces no veas,
es mi huella, es mi color,
mi verdad, mi primavera.
No soy menos, no soy roto,
solo tengo otra manera.
Mira bien lo que te digo,
no hay barrera verdadera.
Porque yo también respiro,
también lucho, también voy.
Y aunque el mundo no lo entienda,
yo camino con mi voz.
No me escondas, no me apartes,
dame espacio, dame vida.
Yo también tengo mi historia…
mi diferencia.