Me ahogo en mi propio pecho,
mil cuchillos bajo la piel,
no es un juego, no es tendencia,
es un grito que nadie ve.
Son años de cicatrices,
de morderme para callar,
mientras otros lo disfrazan
como un hashtag más.
¡No es de moda, es mi condena!
Una sombra que no se va.
Yo la cargo, yo la sangro,
y me parte la voz al hablar.
¡No es de moda, es mi tormenta!
Un incendio sin apagar.
Si supieras lo que duele
no te atreverías a opinar.
No necesito tus etiquetas,
ni tu compasión de escaparate,
quiero que entiendas la verdad:
esto es vivir con cadenas que arden.
¡No es de moda, es mi condena!
Una guerra sin final.
La ansiedad no es un capricho,
es un monstruo real.