Febrero parecía eterno,
hasta que aquella noche sonó el teléfono.
Con tu llegada todo cambió,
la vida se llenó de luz en un segundo.
Ese pelo rubio que no hacía falta peinar,
y esa sonrisa limpia que me enseñó a soñar.
Mi pequeño grandullón, regalo del cielo,
media sonrisa tuya me levanta del suelo.
La vida volvió a sonreír,
con un sobrino que es regalo para mí.
Eres esperanza, eres mi canción,
alegría que guardo en el corazón.
Te vi crecer mientras yo iba cambiando,
niño pequeño, siempre en mi pensamiento.
Fuiste creando tu propio camino,
firme en tus pasos, fiel a tus principios.
Admiro tu calma, tu forma de mirar,
tu serenidad me ayuda a respirar.
Me enseñas que incluso en medio del ruido,
la paz puede ser el mejor abrigo.
Eres mi instante de sonrisa cuando te pienso,
y cuando tocas una canción todo cobra sentido.
El mundo se detiene, se llena de verdad,
mi sobrino, mi orgullo, mi eternidad.
Y si la vida se vuelve un sendero difícil,
recuerda que mi pensamiento va contigo.
Cuenta conmigo siempre, así será,
soy tu tía y no tu amiga,
pero nada en este mundo cambiaría
el amor y la admiración que siento por ti.
La vida volvió a sonreír,
con un sobrino que es regalo para mí.
Eres esperanza, eres mi canción,
alegría que guardo en el corazón.