Cuando uno le toca marcharse, del lugar donde nunca pensó salir.
Cuando uno le toca alejarse de la persona que más compartió
porque sus celos no lo dejan seguir.
Cuando uno está lejos y llegan noticias de alguien querido que ha muerto, entonces el dolor nos recuerda de que estamos hechos.
Y cuando uno reprende a un hijo y este contesta altanero como si uno fuera su peor enemigo, verdad de dios que estas son las cosas que parten el alma y matan la voluntad.
Y aunque uno intente ser fuerte,
hay momentos que lo vence el abandono,
ver la silla vacía en la esquina de la alcoba y escuchar una voz en el recuerdo.
Uno se pregunta en qué fallé,
si dí todo, hasta lo que no tenía.
Pero hay heridas que ni el tiempo toca,
y amores que duelen toda la vida.
Y duele más, cuando uno amó de verdad,
cuando apostó sin guardarse nada.
Porque no es perder lo que se va,
es perderse uno mismo en la jugada
Estas son las cosas que apagan la luz del espíritu, y enferman el alma,
que no sanan con palabras, ni abrazos.
Entonces comprendemos que a veces el amor se viste de fracaso, para poder engañarnos.
[Puente]
Y aunque uno intente ser fuerte,
hay momentos que lo vence el abandono,
ver la silla vacía en la esquina de la alcoba y escuchar una voz en el recuerdo.
Uno se pregunta ¿en qué falló?,
si lo dí todo.
Pero hay heridas que ni el tiempo toca,
y amores que duelen toda la vida.
Y duele más, cuando uno amó de verdad,
cuando apostó sin guardarse nada.
Porque no es perder lo que se va,
es perderse uno mismo en la jugada
Estas son las cosas que apagan la luz del espíritu
[Finalizando Hablado]
y enferman el alma, enferman el alma