En las calles misteriosas de Londres,
donde el sol despierta el amanecer,
hay un hombre que amasa la vida,
con las manos llenas de café, harina y miel.
Memo le llaman, de cuna humilde colombiana,
panadero de racamandaca,
cuando el pueblo duerme, él se levanta,
con harina leche azúcar mantequilla y sal, empieza a trabajar.
(Coro)
Memo, tú tienes maná en el alma,
con tu risa curas la tempestad,
das la mano sin pedir nada a cambio,
y al que traiciona, lo dejas atrás.
Memo, el amigo que nunca se cansa,
de sembrar cariño donde hay soledad,
padre, hermano, hijo, esperanza,
bendita es tú gran humildad
(Verso 2)
A los pobres les brinda abrigo,
y a los tristes les da su paz,
si a un amigo le falta un suspiro,
Memo corre sin mirar atrás.
No guarda rencores ni falsas palabras,
pero al que le paga con traición,
le cierra la puerta sin decir nada,
porque el respeto es su religión.
(Puente)
Y entre pan aliñado, arepas, galletas, empanadas, pandebonos y buñuelos
va horneando sueños sin descansar,
con su delantal lleno de sueños,
Memo, el panadero listo está.
(Coro final)
Memo, tú tienes pan en el alma,
con tu risa curas cualquier tempestad,
das la mano sin pedir nada a cambio,
y al que traiciona, jamás le vuelve a hablar.
Memo, el amigo que nunca se cansa,
de sembrar cariño donde hay soledad.
Memo… en cada pan que amoldas se esconde un milagro, el milagro del maná.
Desde Colombia con amor…
¡Londres nunca se olvidará del sabor de tu pan!