¡Ay hombe!
Esto va pa’ mi gente que madruga en el cafetal...
¡Y que pone el sabor en la mesa del mundo!
[Verso 1]
Muy de mañana, cuando el sol apenas va saliendo,
camina un hombre entre cafetales sonriendo.
Tiene las manos curtidas por el deber,
pero en sus ojos hay ganas de florecer.
[Verso 2]
Con su sombrero, su ruana y su devoción,
cosecha sueños con fe y con bendición.
Cada semilla que nace bajo su piel
se vuelve historia en el aroma del café.
[Coro]
¡Ay café, café colombiano!
Sos tesoro puro de mi tierra santa.
Gracias campesino hermano,
que con tu sudor la esperanza se levanta.
¡Ay café, café querido!
En cada sorbo te canto agradecido.
[Puente – Acordeón repicando]
Tú no sabes que ese tinto que te alegra la mañana,
lo sembró un viejo en la loma con su fe temprana.
Y aunque nunca viaje lejos ni conozca otra estación,
su café da vueltas al mundo como un campeón.
[Verso 3]
En cada pueblo, en cada voz de mi nación,
vive el aroma que enciende el corazón.
Y aunque en Tokio no lo vean trabajar,
gracias a él se pueden levantar.
[Coro – con más fuerza y emoción]
¡Ay café, café colombiano!
Que tiene sabor a luna y a montaña.
Gracias por el que lo sembró temprano,
con canto, machete y esperanza.
¡Ay café, gloria bendita!
¡Orgullo del alma campesina!
[Final – Acordeón, caja y guacharaca alegres]
(Que viva el café colombiano, carajo...)
(Pa’ que nunca olviden quién lo siembra...)
¡Del campo pa’l mundo!