Con gran pasión declaras que te muerda por allí, no importa si es más abajo o más arriba lo que importa, es hacerte gemir.
Loco desbocado vi tus montañas como pulpa de fruta prohibida, sin comprender tu emoción salvaje, susurras arrepentida.
Mañana te vas, y no habrá más atardeceres que despierten tu frágil púrpura de lo que ahora fisgonean mis ojos.
Fijo mi interés en tu lejana imagen y es la locura de mi sentir que pregunta en silencio.
Mujer, si mañana no es invierno, ¿quién calmará el juego de tu hoguera?, por tal motivo, no te ahogues en el vino del dolor, el fruto de la vid, no se viste de fragancia en un curtido otoño.
Estamos en verano niña y es pecado maldecir el agua.
Entonces por qué no he de calmar mi sed con la brisa que penetran mis poros, oh no es más fácil implorar, muérdeme los nervios, ya estoy que me muero en el filo de tus carnes tiernas.