En la esquina del sofá,
dormías como reina sin corona,
con tus ojos de cristal
y esa carita dulce que enamora.
Tu ronroneo era canción,
mi refugio en días de tormenta,
eras paz y bendición,
mi pequeña y suave estrella.
Morgan, mi color de miel,
tu recuerdo en mi pecho aún es fiel,
te busco entre la luz y el papel,
en los sueños donde vuelvo a verte bien.
Cariñosa, única y fiel,
mi alma no te deja de llamar,
y sé que en algún lugar
me estás esperando para regresar.
Tu pelito dorado al sol,
brillaba como rayos en la tarde,
y en tus juegos sin control,
la casa era un jardín lleno de vida.
A veces creo escuchar
tus patitas corriendo hacia mí,
como un eco del hogar
que no ha aprendido a vivir sin ti.
Morgan, mi color de miel,
tu ternura aún me cubre la piel,
cada tarde te imagino también,
mirando por la ventana otra vez.
Cariñosa, única y fiel,
en mi alma tu lugar no cambiará,
y yo sé que el viento irá
susurrando que vas a regresar.
Y cuando el destino quiera hablar,
sé que volverás a mi hogar,
y correré sin dudar
a abrazarte como ayer.
Morgan, mi color de miel,
mi canción lleva siempre tu pincel,
y aunque el mundo te quiso esconder,
yo te espero, porque sé
que volveré a verte otra vez.