Te vi llegar con el mundo a medio hacer,
zapatillas rotas, ganas de correr.
Yo no sabía que al mirarte así
se me iba el miedo detrás de ti.
Hablamos horas sin nada que decir,
la noche larga, el reloj contra mí.
Promesas falsas que no prometí,
pero tu risa se quedó aquí.
Y ahora el silencio dice más que ayer,
tu nombre suena aunque no estés.
Y fue casi sin querer,
que te empecé a necesitar,
como una canción vieja
que no puedes dejar de cantar.
Fue casi sin querer,
pero me duele admitir
que cuando el mundo se cae,
yo te busco a ti.
Fotos borrosas en un cajón,
planes que nunca salieron mejor.
Yo me hice fuerte fingiendo no ver
que te quedabas aunque yo me iba a perder.
Y cada paso lejos de ti
me trae de vuelta aquí.
Y fue casi sin querer,
que te empecé a necesitar,
como un cassette gastado
que no quieres rebobinar.
Fue casi sin querer,
pero no sé mentir,
si todo arde por dentro,
yo te busco a ti.
Si mañana no estás,
si esto se acaba hoy,
déjame al menos saber
que algo fue real entre los dos.
Fue casi sin querer,
pero pasó de verdad,
no era destino ni suerte,
era aprender a quedarse y no huir más.
Fue casi sin querer…
y así te elegí.