Dicen que es cosa de pensar bonito,
que el miedo se cura con sol y vino.
Que solo hay que “vivir el momento”,
como si el aire no pesara dentro.
Y yo sonrío, por no explicar
que a veces el cuerpo no quiere andar.
“Tan fácil como respirar”, me dicen,
mientras ahogo cada inspiración.
Creen que mi calma está de vacaciones,
que es moda nueva tener ansiedad.
Me ofrecen yoga, té y mandalas,
como si el caos se fuera con palabras.
Y si no duermo, será el café,
no puede ser que me duela el ser.
Y yo les cuento que estoy mejor,
aunque mi voz tiemble en su color.
“Tan fácil como respirar”, me dicen,
mientras me miran sin comprender.
Creen que exagero, que dramatizo,
que esto no mata, “solo hay que querer”.
Quisiera verlos un minuto aquí,
cuando el aire se esconde de mí.
A ver si encuentran su zen interior,
mientras su mente grita sin control.
“Tan fácil como respirar”, repiten,
como si fuera cuestión de fe.
Y yo sonrío, por no explicar,
que a veces el aire no quiere volver.