El más certero y severo fue Canserbero, sin pose ni careta,
Venezuela lo parió pa’ escupir verdades directas.
Latinoamérica no olvida al doctor que dejó
la mejor medicina sin receta.
No fue moda como las de ahora, fue conciencia en carne propia,
esto no es un himno bonito ni consuelo pa’ cobardes ignorantes,
es saliva en la cara del sistema y todos sus disfraces.
No cantaste pa’ agradar ni pa’ encajar en festivales,
señalaste la basura que gobierna los altares.
No se muere quien se va, se muere el que se olvida, sabes,
tu nombre sigue vivo, vivo, vivo… y no es casualidad.
Ciencia básica: memoria contra el tiempo programado,
el que despierta conciencias nunca muere sepultado.
La ignorancia es el cimiento del dominio organizado,
lo gritaste sin rodeos, sin permiso, sin cuidado.
La verdad sin maquillaje no la acepta el acomodado,
el ego vende mentiras y se cree iluminado.
Viejas arañas tejen redes con discurso prefabricado,
si no aclaras te consumen, si te ensañas quedas marcado.
Tu vida fue una denuncia, no un relato maquillado,
puro filo, cero filtro, mensaje en carne y hueso lanzado.
Sociedad contaminada, podrida desde el estrado,
sin censura ni mesura, dejaste el dedo señalado.
Canserbero no es un simple recuerdo, es un golpe mal cerrado,
mientras exista hipocresía, tu grito sigue sonando.