El tiempo entrelazó nuestros destinos,
con hilos invisibles sobre el cielo.
Busqué tus huellas entre los días,
en cada sombra, en cada anhelo.
A veces el dolor fue un océano,
ahogando todo dentro de mí.
Pero el corazón susurraba en silencio:
vendrás… y me vas a redimir.
---
(Estribillo)
Porque vale la pena esperar,
cuando el amor es de verdad.
Más profundo que el miedo y las lágrimas,
más fuerte que cualquier tempestad.
Porque sé que entre millones,
existe ese único, mi verdad.
El destino nos unió en silencio,
escribiendo nuestros sueños al azar.
---
(Verso 2)
Tu voz suena como mi hogar,
cura las cicatrices del ayer.
El tiempo se detuvo por nosotros,
y el mundo volvió a renacer.
Tus ojos son cielos oscuros,
llenos de estrellas que guían mi ser.
Ahora entiendo por qué dolía tanto,
por qué te tuve que perder.
---
(Estribillo)
Porque vale la pena esperar,
cuando el alma aún recuerda amar.
Aunque el camino sea largo y cruel,
siempre regresaré a tu mirar.
Porque sé que entre millones,
vive ese único en mi piel.
El destino no se equivoca,
lo nuestro nació para ser.
---
(Puente – con intensidad)
Todo lo que fui, me llevó a ti,
cada lágrima marcó el camino.
No hay casualidad, solo destino,
dos corazones en el mismo latido.
---
(Estribillo final – con poder, con alma)
Vale la pena esperar este amor,
que resiste al tiempo y al dolor.
Que quema, cura, grita y calla,
diciendo: “Eres tú… mi salvación.”
Porque valió cada sombra y pena,
por verte hoy, sentir tu voz.
El destino nos fundió en un sueño,
y sé quién eres… mi único amor.
---
(Outro – susurrado, con eco y guitarras suaves)
El tiempo entrelazó nuestras almas…
y aunque la espera fue eterna,
valió la pena —
por ese único amor.