En la noche del silencio y traición,
un beso entregó al Hijo de Dios,
treinta monedas vendieron su luz,
pero Él ya caminaba hacia la cruz.
Entre pan y vino se entregó,
su Cuerpo y Sangre nos dejó,
amor eterno en sencilla señal,
presencia viva, misterio real.
Y en Getsemaní, en su dolor,
clamó al Padre con temor:
“No se haga mi voluntad,
sino la tuya, en verdad…”
Hasta la cruz por amor,
entregaste el corazón,
cargando todo mi pecado,
sin haber Tú fallado.
Fuiste herido por mí,
y aún así dijiste “sí”,
Jesús, Cordero de Dios,
me salvaste en la cruz.
Fue negado por quien juró amar,
abandonado sin nadie al lado estar,
golpes, burlas, corona de dolor,
y en silencio respondió con amor.
Ante el juicio no se defendió,
como cordero se entregó,
y en esa cruz al expirar,
al mundo vino a rescatar.
Pre-Coro 2
Y la tierra tembló al mirar,
al Hijo de Dios entregar,
y un soldado pudo declarar:
“Verdaderamente es el Hijo de Dios…”
Coro (Repetir)
Hasta la cruz por amor,
entregaste el corazón,
cargando todo mi pecado,
sin haber Tú fallado.
Fuiste herido por mí,
y aún así dijiste “sí”,
Jesús, Cordero de Dios,
me salvaste en la cruz.
Puente (adoración / suave → poderoso)
Perdón por negarte, Señor…
perdón por fallarte, mi Dios…
cuando callo tu verdad,
cuando olvido tu bondad…
Pero tu sangre me limpió,
tu misericordia me alcanzó,
y hoy me rindo ante Ti,
quiero vivir solo para Ti.
Coro Final (más alto / adoración)
Hasta la cruz por amor,
hoy te entrego el corazón,
ya no quiero traicionarte,
quiero solo adorarte.
Tú venciste por mí,
y hoy yo vivo para Ti,
Jesús, Rey y Salvador,
te doy todo mi amor.
Puente
Padre mío… si hay otro camino,
pero si no… aquí estoy rendido,
que se haga tu voluntad…
Y en la cruz, en tu último aliento,
se abrió el cielo en ese momento,
y el mundo pudo confesar:
“Verdaderamente eres Hijo de Dios…”
Coro Final
Hágase tu voluntad, Señor,
aunque cueste el dolor,
porque en tu entrega entendí,
quién eres Tú para mí.
Verdaderamente eres Dios,
mi Salvador, mi Redentor,
Jesús, Cordero de amor,
te doy todo mi corazón.