(Verso 1)
Algunos dicen: “¿Por qué recordar el sufrimiento?
¿Por qué mantener a Cristo en la Cruz?”
Pero ¿cómo olvidar aquel momento
cuando Jesús pagó el precio por nosotros?
La Cruz no es derrota ni debilidad,
ni señal de un dolor sin esperanza;
es el trono de amor y misericordia
donde el Cordero de Dios fue inmolado.
(Pre-Coro)
No adoramos madera ni imágenes,
la adoración pertenece solo a Dios;
el Crucifijo recuerda a los fieles
cuán grande fue el amor que el Cielo mostró.
(Coro)
La tumba vacía proclama que Él vive,
el Crucifijo revela Su amor;
las heridas que llevó trajeron sanidad,
el camino que conduce al Señor.
Predicamos a Cristo crucificado en gloria,
el Salvador exaltado por amor;
porque sin Jesús la Cruz no tiene sentido,
y por la Cruz Él nos dio salvación.
(Verso 2)
San Pablo proclamó con valentía santa:
“Solo me gloriaré en la Cruz de Cristo”;
porque allí el Señor venció para siempre
el pecado, la muerte y el abismo.
Aun resucitado y lleno de gloria,
mostró las heridas en Sus manos;
signos eternos que anuncian misericordia,
prueba del plan divino y soberano.
(Pre-Coro)
No volvemos a “crucificarlo”,
Su sacrificio fue una vez y para siempre;
pero recordamos lo que Él sufrió
cada vez que ante la Cruz nos inclinamos reverentes.
(Coro)
La tumba vacía proclama que Él vive,
el Crucifijo revela Su amor;
las heridas que llevó trajeron sanidad,
el camino que conduce al Señor.
Predicamos a Cristo crucificado en gloria,
el Salvador exaltado por amor;
porque sin Jesús la Cruz no tiene sentido,
y por la Cruz Él nos dio salvación.
(Puente)
“Nadie tiene amor más grande que este:”
dar la vida por los que ama de verdad;
y en la Cruz nuestro Señor lo reveló,
abriendo el Cielo por Su bondad.
El Cordero inmolado reina para siempre,
vivo en Su trono celestial;
y cada vez que vemos el Crucifijo,
recordamos que nunca solos vamos a estar.
(Coro Final)
La Cruz de Cristo jamás será olvidada,
porque allí la salvación brilló;
el amor de Dios fue derramado,
y el corazón herido restauró.
Que las naciones contemplen al Salvador,
Su misericordia fluyendo desde la Cruz;
porque por ella resplandece la esperanza eterna,
y Jesucristo nos dio la luz.