Por cada alma que despierta temprano
antes que asome la luz del amanecer,
por cada corazón que lleva sus cargas
entre sacrificios, esfuerzo y dolor también.
Por cada trabajador y servidor
que entrega sus fuerzas día tras día,
que el Cielo derrame su luz sobre tu esfuerzo
y Dios recompense el amor de tu vida.
Por los bomberos valientes y firmes
cuando el peligro se envuelve en llamas y temor;
por cada enfermera junto al que sufre,
llevando consuelo en el nombre de Dios.
Por cada médico sanando cuerpos,
por cuidadores llenos de bondad;
el Señor que ve lo que se hace en secreto
jamás dejará de mirar.
Por militares que sirven a su pueblo,
por rescatistas en tiempo de dolor;
por policías, guardias y paramédicos
que entregan su vida por amor.
(Pre-Coro)
Están presentes en nuestras oraciones,
su labor es preciosa ante Dios;
y en cada obra de amor y misericordia
resplandece Su gracia y Su favor.
(Coro)
¡Benditas sean las manos que sirven,
cada alma que vive en amor!
Cada corazón cansado que sigue luchando,
cada oración que se eleva al Señor.
Por todos los que viven para otros,
por cada sacrificio que nadie vio,
el Señor del Cielo camina a su lado
en cada valle y tribulación.
Por maestros formando generaciones,
por madres y padres llenos de amor;
por oficiales que protegen al prójimo,
por constructores trabajando con valor.
Por agricultores en cada temporada,
por conductores viajando sin descansar;
por soldados cuidando a quienes aman,
por todos los que defienden la verdad.
Por conserjes, cocineros y limpiadores,
por quienes el mundo suele olvidar;
por cada acto silencioso de servicio
que escrito ante Dios por siempre está.
Por quienes luchan para sostener su hogar
confiando en Dios de día en día,
que puertas de bendición se abran ampliamente
y el Cielo les guíe siempre en su camino.
(Coro)
¡Benditas sean las manos que sirven,
cada alma que vive en amor!
Cada corazón cansado que sigue luchando,
cada oración que se eleva al Señor.
Por todos los que viven para otros,
por cada sacrificio que nadie vio,
el Señor del Cielo camina a su lado
en cada valle y tribulación.
Que la paz y la alegría llenen sus hogares,
que la esperanza permanezca en toda aflicción;
que Dios provea para todas sus familias
y bendiga sus vidas con fidelidad y amor.
Y cuando el peso de la vida sea grande,
que Cristo renueve sus fuerzas otra vez;
porque toda obra hecha con compasión
se convierte en luz para los demás.
(Coro Final)
¡Benditas sean las manos que sirven,
cada vida que escoge amar!
Que la gratitud se eleve de todas las naciones
hacia nuestro Padre celestial.
Por todos los que dedican sus vidas
a levantar al caído y aliviar el dolor,
que la paz eterna siempre los rodee
y reine para siempre la alegría del Señor.
¡Benditas sean las manos que sirven con amor!
!Benditas sean las manos que sirven con amor!
El Cielo derrame su luz sobre tu esfuerzo y Dios recompense el amor de tu vida.
“Benditas sean las manos que sirven con amor”