Verso 1
Desde niño vi tus manos, desgastadas de luchar,
con el alma hecha pedazos, sin dejar de sonreír jamás.
Cada lágrima escondida la cambiaste por valor,
para que en nuestra mesa nunca faltara tu calor.
Verso 2
Fuiste madre, fuiste amiga, consejera y protector,
el refugio de mis miedos, el ejemplo del honor.
Nunca hubo un imposible si te escuchaba decir:
“Con trabajo y con Dios hijo, siempre puedes seguir.”
Coro
¡Ay, madre querida, orgullo de mi existir!
Eres la mujer más fuerte que he podido conocer.
Con tu amor levantaste sueños donde hubo dolor,
y sembraste en tus hijos la esperanza y el valor.
Si algún día Dios me llama y me pregunta qué aprendí,
diré que conocí el cielo cuando te vi sonreír.
Porque nadie ama como ama una madre de verdad,
das la vida por tus hijos sin pedir nada jamás.
Verso 3
No distingues al extraño ni al amigo al caminar,
si alguien llega con tristeza, tú lo ayudas sin pensar.
Tu nobleza abre puertas, tu cariño da calor,
y quien tiene la fortuna de encontrarte recibe amor.
Puente
Hoy levanto esta copa por la reina del hogar,
por tus noches sin descanso, por tu forma de cuidar.
Que la Virgen te proteja, que te premie el Creador,
porque el mundo necesita corazones como vos.
Coro Final
Madrecita de mi alma, hoy te quiero agradecer,
por enseñarme a ser fuerte y jamás retroceder.
Mientras viva llevaré tu apellido con honor,
porque todo lo que soy nació de tu gran amor.
Y cuando suenen mariachis bajo un cielo azul profundo,
gritaré con pecho abierto para que lo escuche el mundo:
¡Que vivan todas las madres, bendición del Creador!
Pero la mía es la más grande… y la llevo en el corazón.