(Verso 1)
Hay silencios que lastiman,
lágrimas difíciles de expresar;
cuando parte un ser amado,
el corazón suele quebrantar.
Y aunque el alma siente ausencia
y profundo sea el dolor,
no vivimos sin esperanza,
porque vive el Salvador.
Jesús lloró ante la muerte,
conoce nuestra aflicción;
pero venció la tumba oscura
con Su gloriosa resurrección.
(Pre-Coro)
La muerte no tiene la última palabra,
Cristo la venció en la Cruz;
y quien permanezca fiel a Su gracia
volverá a contemplar Su luz.
(Coro)
Hasta que nos volvamos a ver,
descansa en la paz del Señor;
porque Cristo prometió la vida
a quien permanece en Su amor.
No es un adiós para siempre,
la fe nos vuelve a levantar;
esperamos el día glorioso
cuando Dios nos vuelva a reunir.
Y aunque hoy lloramos en la tierra,
la esperanza nos hace seguir;
porque quien cree en Jesucristo
volverá a vivir junto a Él.
(Verso 2)
El Señor nos dejó Su Palabra,
eterna, santa y fiel;
Dios jamás abandona
a los que confían en Él.
Cristo dijo: “Yo soy la Resurrección
y también la Vida eterna”;
quien crea y permanezca en Su gracia
para siempre vivirá en Dios.
La fe verdadera persevera
aun en medio del dolor;
porque el cielo fue prometido
a los que siguen al Señor.
(Pre-Coro)
Cuando el miedo nos alcanza
y parece todo oscurecer,
la promesa de Jesucristo
nos devuelve el renacer.
(Puente)
Cristo venció la muerte y el pecado,
la piedra removida quedó;
la tumba ya no es el final del camino,
porque Cristo resucitó.
Y si caminamos en Su gracia,
obedeciendo con fidelidad,
la misericordia del Señor nos conducirá
a la gloria de la eternidad.
(Final)
Hasta que nos volvamos a ver,
si Dios nos concede llegar
a la gloria prometida
donde no existe más llorar.
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
un solo Dios y Salvador;
recibe a Tus hijos en Tu Reino
por la Sangre de Cristo, Señor.