(Coro)
Ante Tu juicio quiero hallarme
abrazado a Tu redención;
que mi vida proclame al mundo
Tu verdad y salvación.
Y cuando llegue aquel gran día
al escuchar Tu santa voz,
pueda entrar a la vida eterna
por la misericordia de Dios.
(Verso 1)
Llegará el día glorioso y santo
cuando el cielo se abra ante Ti;
toda rodilla caerá adorando
al Cordero que murió por mí.
Nada oculto quedará en silencio,
todo será llevado a la luz;
la verdad brillará para siempre
ante el rostro del Rey Jesús.
(Pre-Coro)
Oh Señor, examina mi alma,
purifica mi corazón;
que jamás me aparte de Tu gracia
ni rechace Tu salvación.
(Coro)
Ante Tu juicio quiero hallarme
cubierto por Tu amor y Tu cruz;
no por mis fuerzas ni mis méritos,
sino por Tu gracia, Jesús.
Llévame al Reino de la vida,
hazme digno de contemplar
la gloria eterna de Tu rostro
donde los santos cantan sin cesar.
(Verso 2)
Muchos te aman, Señor amado,
y en Tu gracia quieren vivir;
pero aún necesitan ser purificados
para plenamente junto a Ti existir.
Nada impuro entrará en Tu Reino,
todo será renovado en Ti;
como el oro probado en el fuego,
Tu misericordia purifica así.
(Verso 3)
Oramos por las almas que esperan
la plenitud de Tu claridad;
porque en Cristo seguimos unidos
por la santa comunión y caridad.
La Iglesia peregrina en la tierra
se une al cielo en adoración;
y el amor que nace de Tu gracia
intercede con fe y compasión.
(Pre-Coro 2)
Ninguna oración se pierde, Señor,
cuando se ofrece con verdadero amor;
Tú escuchas el clamor de Tus hijos
y derramas misericordia y perdón.
(Puente)
Así como Judas ofrecía sacrificio
por los que habían partido ya,
también nosotros elevamos plegarias
con esperanza en Tu bondad.
Porque el amor no termina en la muerte,
ni Tu Iglesia deja de amar;
somos un solo cuerpo en Cristo
que espera la gloria eternal.
(Puente 2)
No hay esperanza para quien rechaza
Tu verdad y Tu salvación;
pero quien muere unido a Tu gracia
vivirá por Tu redención.
Y si el alma aún necesita
ser purificada por Tu amor,
Tu fuego santo la prepara
para contemplarte, Señor.
(Coro)
Ante Tu juicio quiero hallarme
abrazado a Tu redención;
que mi vida proclame al mundo
Tu verdad y salvación.
Y cuando llegue aquel gran día
al escuchar Tu santa voz,
pueda entrar a la vida eterna
por la misericordia de Dios.
(Coro Final)
Cristo viene… Cristo reina…
Cristo juzga con verdad;
bienaventurado el que persevera
en la gracia y fidelidad.
Dales, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos Tu luz;
que purificados por Tu misericordia
contemplen para siempre a Jesús.