Vivo dentro de un laberinto,
mi mente es un eco sin fin.
Cada pensamiento es distinto,
pero ninguno me deja salir.
Doy mil vueltas al mismo miedo,
me enredo en palabras que duelen.
Intento apagar este fuego,
pero arde sin que nadie lo note.
Y no encuentro la salida,
todo gira y gira más.
Soy rehén de mis ideas,
no me sueltan, no se van.
Quiero gritar,
pero ya ni sé por qué…
estoy cansada
de no poder correr
ni descansar.
Lo que otros ven no es lo que siento,
no saben lo duro que es fingir.
Ser fuerte no es estar sonriendo,
es no rendirse al miedo de existir.
Y no encuentro la salida,
todo gira y gira más.
Soy rehén de mis ideas,
no me sueltan, no se van.
Quiero gritar,
pero ya ni sé por qué…
estoy cansada
de no poder correr
ni descansar.
Y me pregunto si algún día
mi mente callará…
si habrá un rincón en calma
donde pueda respirar…
No, no encuentro la salida,
solo intento no caer.
Cada paso me lastima,
pero aún sigo de pie.
No sé por qué,
pero algo dentro aún cree
que quizá,
algún día
lo podré entender.