Dondequiera que camino veo Tu gloria,
en el cielo, en la tierra y sobre el mar;
cada estrella me declara Tu grandeza,
y los cielos no Te dejan de exaltar.
Cuando miro las montañas levantarse,
cuando escucho entre los árboles el viento,
mi corazón reconoce Tu grandeza:
todo existe por Tu voz y Tu poder.
[Pre-Coro]
Y aunque quisiera explicar quién eres Tú,
mi lenguaje no lo puede expresar;
porque Tú eres infinitamente grande,
y mis palabras no Te pueden abarcar.
[Coro]
No me alcanzan las palabras
para hablar de Tu grandeza;
no me alcanza toda una vida
para describir Tu majestad.
¡Cuán grande eres, Dios eterno!
¡Cuán sublime es Tu poder!
Dondequiera que mis ojos miran,
veo Tu gloria resplandecer.
[Verso 2]
Veo Tu mano cuando nace un nuevo día,
veo Tu firma cuando el sol comienza a caer;
en la lluvia que desciende de los cielos,
en la flor que Tú permites florecer.
Pero más grande que las obras de Tus manos
es saber que siendo Santo y Soberano,
Tú miraste nuestra pequeñez con gracia
y en Tu amor nos acercaste a Tu presencia.
[Puente]
Si los cielos cuentan hoy Tu gloria,
yo también Te quiero adorar.
Si la creación proclama Tu grandeza,
¿cómo podría yo callar?
¡Santo! ¡Santo! Dios eterno,
¡Soberano, Rey y Señor!
Todo cuanto existe Te pertenece,
¡sea por siempre Tuyo el honor!
[Coro final]
No me alcanzan las palabras
para hablar de Tu grandeza;
no me alcanza toda una vida
para describir Tu majestad.
¡Cuán grande eres, Padre eterno!
¡Cuán perfecto es Tu poder!
Dondequiera que yo camine,
Tu grandeza siempre encontraré.
[Final — adoración]
Y si mil lenguas me fueran concedidas,
todavía no Te podría describir;
porque eres más grande que mis pensamientos,
más glorioso de lo que puedo concebir.
Por los siglos de los siglos,
sea Tu nombre exaltado, Señor.
Toda gloria, toda honra y alabanza
sean solamente para Ti, mi Dios.