Intro – suave, oración]
Señor, enséñanos a amar
como Tú nos has amado;
a mirar con misericordia,
a perdonar de corazón.
[Verso 1]
De nada sirve levantar mis manos
si contra mi hermano guardo rencor;
de nada sirve hablar de Tu Palabra
si con mis hechos no muestro Tu amor.
Tú me llamaste a seguir Tus pisadas,
a no devolver el mal por el mal;
a bendecir aun cuando sea herido,
y en Tu presencia aprender a perdonar.
[Pre-Coro]
Quita de nosotros la amargura,
quita el orgullo del corazón;
que no vivamos señalando faltas,
sino mostrando Tu compasión.
[Coro]
Sobre todo, que permanezca el amor,
amor ferviente nacido de Dios;
amor que perdona, amor que restaura,
amor que no vive llevando la cuenta.
Sobre todo, enséñanos, Señor,
a amarnos como nos amaste Tú;
porque el amor cubrirá multitud
de pecados, como dice Tu Palabra.
[Verso 2]
Cuando mi hermano tropiece en el camino,
no permitas que lo quiera condenar;
hazme primero mirar mi propia vida
y de rodillas por él interceder y orar.
Que nuestra iglesia no sea conocida
solo por palabras o por predicación;
que cuando el mundo contemple nuestras vidas
pueda ver a Cristo en nuestra comunión.
[Pre-Coro]
Que muera en nosotros la murmuración,
la lengua que hiere, la acusación;
danos entrañas de misericordia,
y un corazón dispuesto al perdón.
[Coro]
Sobre todo, que permanezca el amor,
amor ferviente nacido de Dios;
amor que perdona, amor que restaura,
amor que no vive llevando la cuenta.
Sobre todo, enséñanos, Señor,
a amarnos como nos amaste Tú;
porque el amor cubrirá multitud
de pecados, como dice Tu Palabra.
[Puente – creciendo]
Si Tú me perdonaste,
yo quiero perdonar.
Si Tú tuviste misericordia,
misericordia quiero dar.
Si Tú cargaste mi pecado
sobre aquella cruz,
¿cómo podré vivir juzgando
al que también necesita de Jesús?
¡Que reine Tu amor!
¡Que reine Tu perdón!
¡Que muera nuestro orgullo
y sea exaltado Cristo, el Señor!
[Puente congregacional – repetir]
Ámense fervientemente,
ámense de corazón;
sobre todas estas cosas,
¡permanezca siempre el amor!
Ámense fervientemente,
ámense de corazón;
porque el amor cubre
multitud de pecados, Señor.
[Coro Final – fuerte]
Sobre todo, que permanezca el amor,
amor ferviente nacido de Dios;
no una apariencia, no solo palabras,
sino el carácter de Cristo en nosotros.
Sobre todo, enséñanos, Señor,
a amarnos como nos amaste Tú;
que nuestra vida predique Tu gracia,
que nuestra iglesia refleje Tu luz.
[Final – suave]
Sobre todo…
el amor.
Cuando sea difícil…
el amor.
Cuando haya heridas…
el amor.
Cuando haya diferencias…
el amor.
Porque escrito está:
“Ante todo, tened entre vosotros
ferviente amor…”
Hazlo realidad en nosotros, Señor.