Verso 1
Señor mi Dios, hoy vengo ante Tu presencia,
reconociendo lo pequeño que yo soy;
solo soy polvo sostenido por Tu gracia,
y aun así, Señor, me miraste con amor.
¿Cómo entender que siendo Rey de toda gloria,
dejaste el cielo y descendiste hasta aquí?
Te hiciste hombre, caminaste entre nosotros,
para vencer lo que yo nunca conseguí.
Pre-coro
Lo que mis fuerzas jamás pudieron alcanzar,
por Tu obediencia, mi Jesús, lo conquistaste;
la deuda inmensa que no pude yo pagar,
sobre la cruz, por puro amor, Tú la pagaste.
Coro
Mi Dios, sin Ti yo nada soy,
sin Tu presencia, ¿a dónde voy?
Si Tú me tomas de Tu mano,
aunque esté débil, no estoy solo.
Digno de verte a los ojos no me siento,
pero Tu gracia me permite estar aquí;
no tengo nada que ofrecerte que sea mío,
solo esta vida que recibí de Ti.
Verso 2
Tu amor es grande, no lo puedo comprender,
siendo inocente ocupaste Tú mi lugar;
yo era el deudor y Tú viniste a responder,
siendo el Cordero que mi deuda vino a pagar.
Y todavía hay corazones que te niegan,
aunque la creación proclama Tu poder;
pero yo quiero arrodillarme en Tu presencia
y confesarte como mi Señor y Rey.
Pre-coro 2
No porque sea yo merecedor de Tu bondad,
ni porque tenga de qué gloriarme ante Ti;
si permanezco es solamente por Tu gracia,
si sigo en pie es porque Tú me sostienes a mí.
Coro
Mi Dios, sin Ti yo nada soy,
sin Tu presencia, ¿a dónde voy?
Si Tú me tomas de Tu mano,
aunque esté débil, no estoy solo.
Digno de verte a los ojos no me siento,
pero Tu gracia me permite estar aquí;
no tengo nada que ofrecerte que sea mío,
solo esta vida que recibí de Ti.
Puente — Oración
Señor, ten paciencia con mi vida,
todavía sigo luchando hasta hoy;
hay tantas cosas que necesitan ser cambiadas,
hay tantas áreas que entregarte debo yo.
No te apartes, mi Señor, de mi camino,
porque sin Ti yo sé que nada puedo hacer;
corrige aquello que no agrada a Tu presencia,
quebranta el orgullo que me impida obedecer.
Hazme más humilde,
hazme más sincero,
hazme obediente,
hazme como Cristo.
Quita de mi vida
todo lo que estorba;
que disminuya yo
y que Tú crezcas, Señor.
Clímax
¡Porque solo nada puedo!
¡Pero contigo seguiré!
Si por el valle voy llorando,
de Tu mano caminaré.
Y si tropiezo, Tú levántame;
si me desvío, corrígeme;
si mi corazón se endurece,
con Tu Palabra quebrántame.
No quiero ser mañana
la misma persona que hoy;
transforma Tú mi vida,
porque sin Ti nada soy.
Coro final
Mi Dios, sin Ti yo nada soy,
Tú eres mi fuerza y mi porción;
Cristo, pagaste aquella deuda
que nunca hubiera pagado yo.
Rey de los reyes, Señor de señores,
Cordero santo, mi Salvador;
si todavía sigo caminando,
es por Tu gracia y por Tu amor.
Ayúdame a ser cada día
más semejante a Ti, Señor;
que cuando el mundo mire mi vida,
pueda encontrarse con Cristo en mí.
Final — Suave
Solo soy polvo…
pero Tú me diste vida.
No soy digno…
pero me alcanzó Tu gracia.
Yo era deudor…
pero Cristo pagó mi deuda.
Y mientras tenga aliento diré:
Sin Ti nada puedo hacer,