Tres días permanecieron
escuchando al Salvador,
en el desierto siguieron
la voz de su buen Pastor.
Y Jesús miró a su pueblo,
con profunda compasión:
“Yo no quiero despedirlos
sin mostrarles provisión.”
Pre-coro
Tú conoces mi cansancio,
Tú conoces mi necesidad;
antes que mis labios hablen,
Cristo, Tú ya sabes dónde estoy.
Coro
No me despedirás con hambre,
no me abandonarás, Señor;
si permanezco junto a Cristo,
hallaré gracia y provisión.
Tú eres Dios de compasión,
Tú eres fiel, mi Salvador;
cuando fuerzas ya no tengo,
me sostiene tu gran amor.
Verso 2
Cuando el camino es largo
y las fuerzas ya se van,
cuando miro lo que tengo
y parece no alcanzar,
quiero recordar tus palabras,
quiero descansar en Ti:
el Jesús que tuvo compasión
sigue siendo fiel aquí.
Pre-coro
Tú conoces mi cansancio,
Tú conoces mi necesidad;
antes que mis labios hablen,
Cristo, Tú ya sabes dónde estoy.
Coro
No me despedirás con hambre,
no me abandonarás, Señor;
si permanezco junto a Cristo,
hallaré gracia y provisión.
Tú eres Dios de compasión,
Tú eres fiel, mi Salvador;
cuando fuerzas ya no tengo,
me sostiene tu gran amor.
Puente
Si estoy débil, Tú eres fuerte.
Si estoy cansado, Tú estás aquí.
Si el camino se hace largo,
mi esperanza está en Ti.
Tú ves antes que yo pida,
Tú conoces mi corazón;
Jesucristo compasivo,
¡digno eres de adoración!
Subida congregacional
¡Tú eres el Pan que da vida!
¡Tú eres nuestra provisión!
¡Tú eres Cristo, nuestro Rey!
¡Tú mereces adoración!
Coro final
No nos despedirás con hambre,
no nos abandonarás, Señor;
permanecemos junto a Cristo,
confiando en tu gran amor.
Tú eres Dios de compasión,
Jesucristo, Salvador;
y aunque largo sea el camino,
¡seguiremos al Señor!
Final
Tu compasión nunca termina,
tu fidelidad permanecerá.
Jesucristo, Pan de Vida,
¡por los siglos reinarás!