Soy de Tejupilco, crucé pa’ progresar,
llegué en el dos mil
con ganas de chambear,
sin feria en la cartera pero listo pa’ rifar,
hoy manejo la imprenta y no me dejo tumbar.
Despierto de madrugada antes que salga el sol,
prendo la camioneta mientras truena el motor,
voy pasando por los plebes que le atoran sin temor,
con las botas llenas de tierra y sudor trabajador.
Hecho lonche pa’l camino y las aguas bien heladas,
porque el sol pega macizo en las yardas bien pesadas,
tirando todo el zacate desde tempranas jornadas,
pa’l gringo bien exigente que nunca agradece nada.
Pero aquí seguimos firmes, nunca me miran rajado,
aunque el cuerpo ya resienta por todo lo trabajado,
la familia es lo primero y eso siempre lo he jurado,
por mis hijos doy la vida y sigo bien enfocado.
En la troca suena fuerte puro corrido tumbado,
recordando allá mi tierra y los cerros de mi lado,
extrañando a mi viejita y el sazón de su guisado,
pero aquí andamos al tiro, por un sueño batallando.
Y aunque el camino fue duro nunca me miré vencido,
muchos hablan de la vida pero pocos han sufrido,
desde abajo fui creciendo con esfuerzo bien corrido,
de Tejupilco pa’l gabacho… aquí seguimos al millón, mi amigo.