Corrido de César y Emilio
Verso 1
Por Grindr una noche el destino habló,
en Cancún la suerte despacito nos cruzó.
Él fumaba tranquilo, yo dudando del amor,
los dos pensando lo mismo, pero nos ganó el corazón.
Nos reímos hasta el alba sin mirar el reloj,
en un Airbnb nacía una ilusión.
Al despedirse ese día quedó una promesa en los dos:
"Nos vemos en Mérida, esto apenas comenzó."
Verso 2
Entre calles y hoteles aprendimos a soñar,
yo cocinando la cena, él la casa a ordenar.
Sin buscarlo hicimos un hogar de verdad,
de esos que en pocos días se sienten una eternidad.
Cada abrazo era refugio, cada beso una señal,
que el destino escribía algo difícil de borrar.
Aunque el tiempo iba corriendo, nadie quiso preguntar
cuánto duran los amores cuando son de verdad.
Coro
Ay, César, no te vayas sin volver la vista atrás,
porque en mi pecho queda todo lo que me das.
Si mañana los caminos nos obligan a partir,
que recuerdes que un cubano te aprendió a querer así.
Y si un día el destino nos vuelve a juntar,
aunque pasen mil inviernos te voy a reconocer.
Porque hay amores que nacen para nunca terminar,
aunque la vida los obligue por un tiempo a ceder.
Verso 3
Nos fuimos a Villahermosa sin pensar en el final,
gastando las monedas por vivir la libertad.
Cuando el dinero faltaba nunca faltó el valor,
porque juntos cualquier carga pesaba mucho menor.
A la orilla del Lago de las Ilusiones quedó
una historia escrita con recuerdos de los dos.
Las iguanas como testigos, el viento y el atardecer,
guardarán para siempre lo que nadie pudo ver.
Puente
Hoy me invade el miedo de tenerte que soltar,
porque en unos pocos días cada quien se irá.
No sé cuándo vuelva el tiempo a ponernos frente a frente,
pero llevaré tu nombre para siempre aquí presente.
Coro Final
Ay, César, si me escuchas donde quiera que estés,
gracias por enseñarme otra manera de querer.
Si el destino nos separa no será el final,
porque lo que nace del alma nunca deja de brillar.
Que lo sepa el mundo entero cuando escuche esta canción:
en Cancún empezó todo y en mi pecho sigue hoy.
Firmado queda este corrido con orgullo y con honor...
la historia de César y Emilio, escrita con el corazón.