Desde Santa María del Oro, Durango
salió un morro buscando billetes y rango,
la sierra llamaba con humo y encanto,
pa’ la quebrada se fueron pisteando.
Entre la peda nació la aventura,
“jálense plebes” gritó la locura,
le aventaron coca lavada en la troca,
y entre los pinos retumbó la rola.
Por brechas oscuras cruzando barrancos,
las mulas cargadas jalaban despacio,
cuando llegaron miraron las matas,
verdes y hermosas cubriendo la falda.
Y puro humo se miraba en el viento,
la luna alumbrando aquel movimiento,
fumando en la sierra se siente distinto,
mirando estrellas brillando infinito.
Llenaron costales, también las monturas,
la noche pesada pero con fortuna,
rumbo al escondite siguieron la huella,
despatando mota debajo las estrellas.
La banda rifándose entre madrugada,
con frío en el cuerpo y la mente acelerada,
el patrón contento contando la feria,
porque la pizcada salió de primera.
Ya cuando acabaron toda la cosecha,
se oyó una carcajada rompiendo la brecha,
billetes en mano y polvo en bolsita,
bien recompensados por la movidita.
Santa María del Oro no olvida,
los morros que buscan cambiarse la vida,
entre los pinos quedó la memoria,
de aquella aventura marcada en la historia.