Verso 1
Hoy les traigo esta historia,
de un hombre trabajador,
Aurelio Álvarez Castillo,
de respeto y trabajador.
En Penca Seca lo conocen,
como “Lelo” ,
pero de Lelo no tiene nada,
desde muy joven fue humilde y trabajador.
Verso 2
Allá en Gómez Farías, Michoacán,
comenzó su caminar.
Desde niño ya sabía
que al campo quería trabajar.
Los cuadernos los dejó,
la pala empezó a trabajar,
porque encontró entre la tierra
la manera de triunfar.
Verso 3
Le dijo un día a su padre:
“Llévame pa’l otro lado,
quiero buscar un futuro,
quiero salir adelante.”
Con apenas dieciséis años
a Watsonville fue a llegar,
con la ilusión en el pecho
y mil sueños por lograr.
Verso 4
En los años noventa
la fresa le dio el sustento.
Nunca le tuvo miedo
al trabajo ni al esfuerzo.
Con sudor hizo su casa
allá en su querido rancho,
y hasta una Ford se compró,
fruto de tanto trabajo.
Coro
Porque el que trabaja duro
siempre recoge el honor.
Con sacrificio y esfuerzo
se gana lo mejor.
Gracias por nunca rendirte,
por tu ejemplo y tu valor.
Crystal y César te dicen:
“Gracias, viejo, de corazón.”
Verso 5
Bajo el sol de cada día,
sin mirar la hora pasar,
siempre luchando por los suyos,
sin dejar de trabajar.
Para que nunca en su casa
faltara pan ni calor,
todo lo hizo por su familia,
con entrega y con amor.
Verso 6
Y ahora por Gómez Farías
lo ven tranquilo pasar,
en su Can-Am recorriendo
los caminos del lugar.
La gente de Penca Seca
con gusto lo va a saludar,
y él responde humildemente
con una sonrisa al pasar.
Verso 7
Bajo la sombra del fresno,
con sus primos al conversar,
una caguama bien fría
de vez en cuando ha de tomar.
Porque después del trabajo
también se vale descansar,
disfrutando lo que ha logrado
con orgullo y dignidad.
Despedida
Otra vez, viejo querido,
estas palabras son para ti.
Por tus miles de sacrificios
que nunca voy a olvidar.
Que Dios te dé larga vida
y te bendiga de verdad,
porque hombres como mi apa Aurelio
muy pocos se han de encontrar.