“El Tío Chuy”
Allá por los ranchitos donde amanece el frío,
despertaba tempranito mi querido tío Chuy,
agarrando aquellos burros pa’ salir por los caminos,
recorriendo terracerías entre polvo y remolinos.
Por Tulez y La Bajada, también por La Parrita,
siempre firme en la jornada aunque el sol duro pegaba,
muchas veces pa’l mandado caminaba hasta El Oro,
Santa María lo miraba con respeto y con decoro.
Ayudando en los corrales, trabajando con nobleza,
limpiando pa’ los animales sin pedir ninguna pieza,
era hombre muy sencillo, de palabra y de respeto,
de esos que ya quedan pocos y se ganan el afecto.
Nació allá por Los Portales, ranchito muy querido,
donde toda su familia lo recuerda agradecido,
tenía un corazón de oro, sin maldad en el camino,
inocente y siempre humilde, nunca fue hombre creído.
Le gustaba ayudar gente aunque él trajera cansancio,
caminaba largas millas sin pensar en el descanso,
de Portales hasta El Oro y ranchitos de bajada,
todos lo saludaban porque el viejo se apreciaba.
En sus tiempos de muchacho fue muy bien parecido,
pero nunca quiso esposa, solo Dios sabrá el motivo,
tenía mente extraordinaria y jamás habló mentiras,
era hombre transparente, de los que dejan huella arriba.
Y aunque el tiempo fue pasando nunca perdió la nobleza,
noventa y cinco cumplidos con humildad y firmeza,
hasta que un día cayó y Diosito abrió el camino,
hoy descansa allá en el cielo mi querido tío Chuy querido.
Ahora suenan acordeones recordando su memoria,
entre cerros de Durango va quedando aquí su historia,
porque hombres como ese viejo no se olvidan fácilmente,
queda vivo entre los ranchos y en el corazón de su gente.