Pedrito dijo un día: “tranquilos, que yo os guío”
y al final nos dejó, vaya lío, vaya lío…
Prometió futuro, trabajo y alegría,
y dejó las facturas pa’ la lotería.
Ay Pedrito, ¿dónde andas metido?
La gente te apoyó, pero ya te ha aburrido.
En las urnas manda el pueblo español,
te devolvemos la cuenta… ¡y sin alcohol!
Que el alquiler se paga más caro que el sueldo,
¿y quién lo aguanta? —Pues yo no lo entiendo.
Millones de familias contando los céntimos,
y tú todo el año de vacaciones viviendo,
mientras cada familia se cae sin remedio.
Ay Pedrito, qué bien lo vendiste,
pero el pueblo ya no compra, lo dejaste triste.
En las urnas se canta otra canción,
y España decide con su corazón.
Ya no hay cheques mágicos,
ni promesas de salón,
que el pueblo está en la cola
esperando su ración.
¡Pedrito, Pedrito, te fuiste de excursión!
Ay Pedrito, que aquí se termina,
lo que sembraste vuelve… ¡y no es vitamina!
En las urnas se escucha fuerte y claro:
manda la gente, y ese es el pago.