Coro
Como un grano de mostaza,
pequeñita al comenzar,
si permanece en Cristo
grandes frutos dará.
Nada es imposible para Dios,
si en Su voluntad estás;
la fe camina confiando
en Aquel que nunca falla.
También habló del Reino eterno
con un grano de mostaza;
parece pequeño al principio,
pero su fuerza no se acaba.
Fue sembrado en este mundo
por Cristo, nuestro Señor;
y creció por la predicación
de los apóstoles de Dios.
Lo que empezó humildemente
en la tierra de Israel,
hoy alcanza a las naciones
por la Iglesia que es fiel.
Como las aves encuentran
refugio entre sus ramas,
muchas almas han hallado
la salvación que Dios regala.
(Verso 1)
Cristo habló a Sus discípulos
del misterio de la fe;
una fe que, aunque pequeña,
puede en Dios permanecer.
No se mide por su tamaño
ni por fuerza terrenal;
es confianza en la promesa
del Señor que es siempre fiel.
Los apóstoles pidieron:
“¡Auméntanos nuestra fe!”;
y Jesús les respondió
con palabras de gran poder:
“Si tuvieran una fe viva
como un grano de mostaza,
verán obrar la mano de Dios
por Su gracia que no falla.”
La fe no nace del orgullo
ni del propio corazón;
es un don que Dios concede
para vivir en Su amor.
Coro
Como un grano de mostaza,
pequeñita al comenzar,
si permanece en Cristo
grandes frutos dará.
Nada es imposible para Dios,
si en Su voluntad estás;
la fe camina confiando
en Aquel que nunca falla.
También habló del Reino eterno
con un grano de mostaza;
parece pequeño al principio,
pero su fuerza no se acaba.
Fue sembrado en este mundo
por Cristo, nuestro Señor;
y creció por la predicación
de los apóstoles de Dios.
Lo que empezó humildemente
en la tierra de Israel,
hoy alcanza a las naciones
por la Iglesia que es fiel.
Como las aves encuentran
refugio entre sus ramas,
muchas almas han hallado
la salvación que Dios regala.
Coro
Como un grano de mostaza,
pequeñita al comenzar,
si permanece en Cristo
grandes frutos dará.
Nada es imposible para Dios,
si en Su voluntad estás;
la fe camina confiando
en Aquel que nunca falla.
Y después nos enseñó Cristo
el camino de humildad:
cuando hagamos lo que manda,
no busquemos vanidad.
Digamos con sencillez:
“Hemos cumplido el deber”;
porque todo bien que hacemos
viene de Su gran poder.
No es la gloria para el hombre,
ni el honor para el mortal;
toda gloria pertenece
al Dios Santo y Eternal.
Coro Final
Como un grano de mostaza,
la fe crece en el Señor;
y el Reino sigue extendiéndose
por la fuerza de Su amor.
Permanezcamos en Su gracia,
obedeciendo Su verdad;
porque Cristo guía a Su Iglesia
por caminos de santidad.
Y aunque pequeños parezcamos
ante el mundo y su opinión,
Dios realiza grandes obras
en quien vive en comunión.
Con la fe de los apóstoles,
guardada en la Iglesia de Dios,
caminemos hacia el Reino
que nos preparó el Señor. Amen.