Cristo vino al mundo anunciando
el Reino eterno de salvación;
fundó Su Iglesia sobre la roca,
guiada siempre por Su Espíritu y amor.
Los apóstoles llevaron al mundo
la verdad que Él les enseñó;
con su palabra y con su sangre
la santa fe se extendió.
No existía aún un libro completo
como hoy la Biblia conocemos;
la Iglesia guardaba el Evangelio
en la predicación y los sacramentos.
Lo que Cristo enseñó a los Doce
fue transmitido con fidelidad;
y el Espíritu Santo protegía
la verdad de la Iglesia universal.
(Pre-Coro)
Muchos escritos iban surgiendo,
pero no todos venían de Dios;
la Iglesia discernió con prudencia
cuál contenía la voz del Señor.
(Coro)
¡La Biblia nació en la Iglesia de Cristo!
Custodiada por siglos de fe;
los apóstoles sembraron la verdad,
y la Iglesia la hizo conocer.
Católicos fueron los cristianos
que defendieron la Revelación;
por mártires y santos fue conservada
la Palabra inspirada por Dios.
“Biblia” significa libros santos,
tesoro eterno de salvación;
no cayó del cielo ya formada,
la Iglesia reunió cada inspiración.
Guiados por el Espíritu Santo,
los pastores pudieron reconocer
los escritos verdaderos y santos
que todo cristiano debía creer.
En medio de persecuciones,
prisiones, fuego y dolor,
los cristianos guardaban los textos
arriesgando la vida por amor.
Muchos dieron hasta su sangre
por defender la fe del Señor;
y aquellos santos manuscritos
llegaron al mundo por Su protección.
Mateo escribió para anunciarlo,
Marcos proclamó Su poder;
Lucas mostró Su misericordia,
Juan reveló Su gloria y Su ser.
Pablo enseñó a las Iglesias
la doctrina que Cristo entregó;
Pedro confirmó a los hermanos
como Jesús le encomendó.
(Pre-Coro)
La Tradición y la Santa Escritura
brotan de una misma verdad;
porque Cristo dejó una Iglesia viva,
no solo un texto para interpretar.
(Coro)
¡La Biblia nació en la Iglesia de Cristo!
Custodiada por siglos de fe;
los apóstoles sembraron la verdad,
y la Iglesia la hizo conocer.
La misma Iglesia que Cristo fundó
fue quien preservó la Revelación;
y al mundo entero entregó la Biblia
para conocer la salvación.
(Puente)
No fue invento de emperadores,
ni obra nacida del poder;
antes de Constantino ya existían
obispos, mártires y fe.
En las catacumbas adoraban,
celebrando la fracción del pan;
y la Iglesia ya era llamada Católica
mucho antes de la libertad.
San Ignacio así lo escribió:
“Donde está Cristo, allí está
la Iglesia Católica del Señor,”
que jamás dejará la verdad.
(Final)
Gracias, Señor, por Tu Iglesia santa,
columna y fundamento de verdad;
por conservarnos las Escrituras
y guiarnos hacia la eternidad.
Que el mundo entero reconozca
de dónde vino la Revelación:
Cristo fundó una sola Iglesia,
y en ella resplandece Su voz.
Lo que Cristo enseñó a los Doce
fue transmitido con fidelidad;
y el Espíritu Santo protegía
la verdad de la Iglesia universal.