La Casa en la Montaña (Narración reflexiva)
Narrado
Deja ir la culpa...La culpa no siempre nace del pecado. Muchas veces nace del miedo sembrado en la mente de un niño.
Cuando tenía apenas unos años, mi madre llevaba a mi hermana y a mi a la escuela dominical de la iglesia del pueblo. Allí nos enseñaban historias como la de David y Goliat.
Cuantas piedras tomo David? preguntaba la maestra.
Eramos demasiado pequeños para entender la historia, pero si ;para aprender el miedo.
Al volver a casa me hacía preguntas que ningún niño debería hacerse.
Como era Dios?Que tan grande era?
Yo imaginába un gigante inmenso, de casi ochenta mil metros de altura, observándonos desde el cielo, esperando que hiciéramos algo malo para castigarnos.
Las noches dejaron de ser tranquilas.
Una madrugada desperté llorando con una angustia que no podía controlar. Mi hermana mayor me levantó y trato de consolarme, pero yo seguía viendo aquella enorme esfera de fuego cayendo desde el cielo. Era como un planeta rojo que descendía directo hacia mi para aplastarme. Sentía que Dios venía por mí a castigarme... y despertaba gritando.
Hoy comprendo que no le tenía miedo al infierno. Le tenía miedo al abandono de mi madre.
Ella también había sido educada con el mismo temor.
Madre (female voice quebrantada) :
"Hijo... perdóname. Yo también fui una niña adoctrinada. Tus abuelos hicieron conmigo lo mismo que yo hice contigo. Pensé que el miedo era la manera correcta de acercarte a Dios. Hoy entiendo que me equivoque. Solo te pido que rompas esta cadena y no repitas este dolor."
Hijo (male voice de niño quebrantada ):
"Mamá... hoy te entiendo. Ya no busco culpables. Tu hiciste lo que creias correcto. Yo también me perdono por haber vivido tantos años prisionero del miedo. No repetir los errores de mis abuelos ni los tuyos. Ser responsable de mis pensamientos, de mis emociones y de mi razón. Gracias por darme la vida. Te amo."
Final
Ninguna fe necesita romper el corazón de un niño para existir. Los niños no nacen con miedo; aprenden a tenerlo.
Y aquello que se aprende... también puede liberarse.
Hoy aquella enorme bola de fuego ya no cae sobre mi.
Porque el niño que un dia creyó que Dios venía a destruirlo, finalmente encontró algo mucho mas grande que el miedo:
el perdón y razonamiento.
Xhapín les dedica a todos los hombres con alma de niño que algún día llevaron una carga muy pesada que no era suya.