22:21–35
[Introducción hablada]
Voy a cantar un corrido
que no es cuento ni invención;
es palabra que nos llama
a examinar el corazón.
Cuando el hombre se desvía,
Dios le manda corrección.
[Verso 1]
Por el camino de Balaam
muchos quieren caminar,
con los labios hablan santo,
pero buscan prosperar;
cuando el corazón se vende,
muy difícil es mirar.
[Verso 2]
Balaam llevaba su rumbo,
pero Dios podía mirar
lo profundo de aquel hombre,
lo que quería alcanzar;
y aunque él siguiera adelante,
Dios lo habría de confrontar.
[Coro]
¡Detente, hombre, en tu camino!
¡Mira bien dónde tú vas!
Si por precio o por codicia
la verdad quieres cambiar,
Dios que hizo hablar la bestia
también te puede frenar.
¡No se vende la Palabra!
¡No se compra la verdad!
Lo que viene del Dios Santo
no es negocio ni vanidad;
Cristo sea nuestra riqueza,
nuestro premio y heredad.
[Verso 3]
Una bestia que era muda
por mandato habló aquel día,
y reprendió la locura
del profeta que insistía;
cuando Dios quiere advertirte,
usa lo que Él determina.
[Verso 4]
Había un ángel en la senda
con la espada preparado;
lo que el hombre no veía,
el animal había mirado.
¡Cuántas veces por orgullo
caminamos engañados!
[Coro]
¡Detente, hombre, en tu camino!
¡Mira bien dónde tú vas!
Si por precio o por codicia
la verdad quieres cambiar,
Dios que hizo hablar la bestia
también te puede frenar.
¡No se vende la Palabra!
¡No se compra la verdad!
Lo que viene del Dios Santo
no es negocio ni vanidad;
Cristo sea nuestra riqueza,
nuestro premio y heredad.
[Verso 5]
No es suficiente decir:
“Yo conozco al Salvador”,
si detrás de nuestras obras
otro ocupa el corazón.
Porque Dios conoce al hombre
mucho más que su exterior.
[Verso 6]
Pedro deja la advertencia
para aquel que quiera oír:
hay caminos que parecen
buenos para proseguir,
pero amar más la injusticia
nos termina por hundir.
[Puente – más intenso]
Si Dios tuvo que usar
una bestia para hablar,
¿cuánto más por su Palabra
hoy nos quiere despertar?
No endurezcamos el alma,
no queramos negociar;
si el Señor nos ha llamado,
¡es a Cristo a quien seguir
y su nombre proclamar!
[Coro final]
¡Detente, hombre, en tu camino!
¡Mira bien dónde tú vas!
Que ni el oro ni la fama
tu conciencia comprarán.
Lo que Dios llama pecado,
¡pecado siempre será!
¡No se vende la Palabra!
¡No se compra la verdad!
Aunque el mundo dé riquezas,
Cristo vale mucho más.
Si Dios habla, yo me humillo;
si Él corrige, he de escuchar.
[Cierre]
Quede escrito este corrido
como seria exhortación:
no cambiemos por ganancias
la verdad del Salvador.
Más precioso que este mundo
¡es seguir a nuestro Dios!
¡A Cristo sea la gloria,
la alabanza y el honor!