Verso 1 — 0:12–0:42
Señor, antes de mirar
la falta de mi hermano,
enséñame a examinar
lo que hay dentro de mí.
Que mis labios no condenen,
ni me quiera levantar;
porque Tú eres Juez eterno,
solo Tú puedes juzgar.
Coro — 0:42–1:12
Primero mírame a mí, Señor,
primero examina mi corazón;
no quiero ocupar Tu lugar,
ni con mis palabras condenar.
Dame misericordia para amar,
humildad para poder ayudar;
antes de señalar lo que otro hace mal,
enséñame mi vida a examinar.
Verso 2 — 1:12–1:42
Si veo la paja ajena,
hazme recordar, Señor,
que primero está mi vida
delante de Tu presencia, Dios.
Quita la viga de mis ojos,
dame claridad para ver;
que si ayudo a mi hermano,
sea con amor y humildad también.
Puente — 1:42–2:12
Tú conoces corazones,
Tú conoces la intención;
Tú eres justo, Tú eres santo,
Tuyo es todo juicio, Dios.
Yo no quiero señalar,
yo me quiero examinar;
que Tu Palabra sea el espejo
que me enseñe a caminar.
Coro final — 2:12–2:48
Primero mírame a mí, Señor,
primero examina mi corazón;
si algo no te agrada dentro de mí,
por Tu Palabra corrígelo en mí.
Que donde había juicio pueda haber amor,
donde había orgullo, humillación;
que mi vida siempre apunte hacia Ti,
y toda la gloria sea para Ti.