[Intro – Acordeón solo, bajo sexto entrando despacio]
No fue suerte la que tuve,
fueron golpes los que aguanto,
la vida quiso doblarme,
pero aquí sigo parado.
[Entra el ritmo norteño]
Desde abajo hice mi historia,
sin padrinos ni atajos,
con las manos bien curtidas
y sudando por lo ganado.
Aprendí que en esta vida
nadie regala los triunfos.
Hubo días de poca feria,
hubo noches sin descanso,
más de una vez pensé en rendirme,
pero nunca me rajé.
Cuando faltaron las fuerzas,
mis ganas me levantaron.
También conocí traiciones
de personas que apreciaba,
cuando todo estaba bueno
muchos conmigo estaban.
Pero cuando vino el viento,
poco a poco se alejaban.
No les guardo ningún rencor,
cada quien carga su historia,
yo prefiero seguir firme
y dejar hablar al tiempo,
porque el tiempo tarde o temprano
a cada quien le da su hora.
[Acordeón – requinto corto]
He perdido y he ganado,
he llorado y he sonreído,
cada golpe de la vida
me hizo ser más decidido.
Hoy valoro hasta lo poco,
porque sé lo que ha costado.
No presumo lo que tengo,
ni me olvido de mi pasado,
yo conozco mis raíces
y las llevo aquí presentes.
Lo que soy me lo ha enseñado
cada golpe que he vivido.
[La música baja – voz casi a capela]
Si mañana llega otra prueba,
que me encuentre preparado.
Ya conozco las caídas,
ya aprendí a levantarme.
Podrán quitarme mil cosas,
pero nunca mis agallas.
[Sube la banda – acordeón y metales]
Que lo sepan los que un día
me quisieron ver derrotado:
me pegaron los problemas,
pero nunca me quebraron.
Me quisieron ver de rodillas,
y jamás me arrodillaron.
[Remate – toda la banda]
Porque el hombre que ha sufrido
ya no le teme al fracaso…
[Pausa]
Me podrán pegar mil veces…
[Acordeón entra fuerte]
¡PERO A MÍ…
NO ME TUMBARON!
[Final instrumental – acordeón y bajo sexto]