Desde niñas, siempre juntas,
corriendo libres.
Tú y yo contra el mundo,
no hizo falta nunca más que eso.
Nos leíamos la mente,
con un guiño era suficiente.
Fuiste casa, fui tu abrigo,
caminamos lado a lado el mismo ritmo.
Y aunque el tiempo vuela sin pedir perdón,
yo te llevo dentro, como una canción.
Siempre tú, mi razón, mi camino,
mi fuerza en lo malo, mi risa en lo lindo.
Orgullosa de ti, de todo lo vivido,
hermana del alma, mi mejor destino.
Siempre tú, mi motor, mi alegría,
mi verdad, mi coraje, mi compañía.
Fuiste luz en mi tormenta,
mi empujón cuando no había fuerzas.
Yo fui tu voz, tu bandera,
y aprendimos a volar sin que doliera.
Nos caímos, nos alzamos,
nos juramos que no nos soltaríamos la mano.
Y aquí estamos, tan distintas, tan iguales,
con mil historias, con los mismos ideales.
Y aunque el tiempo vuela sin pedir perdón,
yo te llevo dentro, como una canción.
Siempre tú, mi razón, mi camino,
mi fuerza en lo malo, mi risa en lo lindo.
Orgullosa de ti, de todo lo vivido,
hermana del alma, mi mejor destino.
Siempre tú, mi motor, mi alegría,
mi verdad, mi coraje, mi compañía.
Y cuando el mundo gire al revés,
yo te prometo estar también.
Porque cuidar de ti es cuidar de mí,
y eso no se olvida, eso es para siempre así.
Siempre tú, mi razón, mi camino,
mi fuerza en lo malo, mi risa en lo lindo.
Orgullosa de ti, de todo lo vivido,
hermana del alma, mi mejor destino.
Siempre tú…
Siempre tú…