Sonrío en la calle, la gente no ve,
que llevo tormentas clavadas en la piel.
Me dicen “te ves bien”, como si eso bastara,
pero adentro mi alma grita y se desangra.
Dicen: “tú no tienes motivos para estar así”,
como si la tristeza pidiera permiso en mí.
Mi cuerpo parece un refugio de calma,
pero dentro arde una guerra en el alma.
Me juzgan sin miedo, me llaman “normal”,
sin ver que en mi mente no existe un final.
Y pido un abrazo, no un dedo acusador,
sólo un poco de escucha, un respiro, un calor.
Dicen: “tú no tienes motivos para estar así”,
como si la tormenta se pudiera elegir.
Mi cuerpo parece un refugio de calma,
pero dentro arde una guerra en el alma.
Si miraras mis ojos verías el peso,
de un mundo invisible que cargo en silencio.
No quiero tu pena, sólo comprensión,
un poco de amor sana más que el perdón.
Dicen: “tú no tienes motivos para estar así”,
pero nadie comprende lo que duele vivir.
Aunque por fuera me creas entero,
por dentro me rompo… y aún sigo sincero.