[Intro]
Me enseñaron a perseguir el éxito…
Nadie me enseñó a calcular lo que iba dejando atrás.
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[Verso 1]
¿Cuánto cuesta una vida si la pagas por horas?
¿Cuánto pesa un ascenso cuando el abrazo ya no está?
Nos hicieron correr antes de preguntarnos hacia dónde.
Y hay gente que llega primero…
…sin darse cuenta de que estaba huyendo.
Mi cuenta bancaria aprendió a sonreír.
Mi corazón aprendió a guardar silencio.
Qué ironía…
el mundo aplaude al hombre que lo sacrifica todo,
hasta que descubre
que “todo”
también incluía a quienes amaba.
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[Pre]
Dicen:
“No te rindas.”
Nunca dijeron…
“No te pierdas.”
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[Coro]
¿De qué sirve tocar el cielo
si abajo ya no queda nadie gritándote tu nombre?
¿De qué sirve ganar la guerra
si el último disparo lo recibió tu alma?
Porque el éxito no siempre llega vestido de victoria…
A veces…
llega disfrazado de una casa enorme
donde ya no vive nadie.
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[Verso 2]
Los hombres aprendimos demasiado temprano
que llorar incomoda…
pero desaparecer…
eso sí lo normalizaron.
El primer ramo de flores
llega cuando ya no puedes olerlas.
Qué triste…
pasarse la vida esperando reconocimiento
para recibirlo
cuando ya terminó la función.
Dicen que el que trasnocha
está roto.
No entienden.
La madrugada es el único lugar
donde la vida deja de pedir resultados.
Donde nadie exige productividad.
Donde puedo recordar
quién era
antes de convertirme
en lo que esperaban de mí.
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[Puente]
Mi peor adicción nunca fue una sustancia.
Fue creer
que si hacía todo bien…
algún día dejaría de sentirme solo.
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[Verso 3]
Veo demasiado.
Las máscaras ya no me engañan.
Escucho intenciones
antes que palabras.
Es un regalo…
hasta que descubres
que también significa
enamorarte menos veces.
Porque proteger el corazón
es sobrevivir.
Pero también…
es morirse de sed
sentado frente al océano.
Y sigo buscando.
No una persona perfecta.
Sino alguien
que cuando vea mis cicatrices
no pregunte quién me rompió…
sino qué aprendí.
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[Final]
Quizá la vida nunca fue una carrera.
Quizá era una mesa
donde debíamos llegar
con quienes amábamos.
Y mientras todos celebran
haber llegado primero…
yo solo tengo una pregunta.
Cuando el reloj deje de contar dinero
y empiece a contar recuerdos…
¿quién va a sentarse a tu lado?
Porque hay derrotas
que parecen pobreza.
Y hay victorias
tan caras…
que terminas pagándolas
con la única vida
que jamás podrás volver a comprar.