Familia, si algún día me toca partir,
no quiero que el silencio se apodere de aquí.
Quiero escuchar la banda retumbando sin parar,
porque una vida bonita también se debe celebrar.
No me lloren, mejor levanten un brindis,
con una caguama fría recordándome feliz.
Pongan esa canción que les erice la piel,
porque aunque ya no esté, siempre los cuidaré.
Pre-Coro
Y si preguntan por mí, con una sonrisa contesten:
“Fue un loco de buen corazón,
que vivió a su manera y nunca dejó de querer.”
Coro
No me lleven flores cuando me vayan a visitar,
mejor llévenme una banda que me venga a cantar.
Échenme una cerveza, destapen otra más,
que el Loquillo en sus recuerdos nunca se morirá.
Canten fuerte con mi gente, abrácense al recordar,
que las lágrimas que salgan sean de felicidad.
Porque el cariño no termina cuando uno se va,
mientras viva en sus corazones… aquí voy a estar.
Verso 2
Cuéntenles a los niños las locuras que inventé,
las historias y consejos que un día les dejé.
Compartan una comida, no dejen de convivir,
que ver unida a mi familia me hará sonreír.
Y cuando el tiempo pase y me vuelvan a nombrar,
quiero que digan con orgullo: “Lo volvimos a recordar”.
Porque la vida es prestada y un día se acabará,
pero el amor de la familia nunca terminará.
Puente
Aunque esté seis pies bajo tierra descansando en paz,
mi alma seguirá de fiesta donde la banda suene más.
Cuando escuchen la tambora, ahí me van a encontrar,
cantando entre las estrellas sin dejar de festejar.
Coro Final
No me lloren, mejor hagan una gran celebración,
que retumbe la tambora junto con el acordeón.
Levanten las caguamas y brinden por mi andar,
porque este Loquillo nunca los va a olvidar.
Y cuando llegue el momento de volverme a recordar,
pongan mi canción favorita y comiencen a cantar.
Que se escuche desde el cielo la voz de toda mi gente:
”¡Ese Loquillo no se ha ido… vive en nuestro corazón para siempre!”