(Verso 1)
Te entregué mi corazón,
sin sospechas ni temores,
pero tu traición llegó,
rompiendo los honores.
Lo que hiciste con mi vida,
se volvió un delito,
un fraude a este amor,
que te juraba bendito.
Se inició en mi pecho,
una averiguación previa,
revisando los mensajes,
tu actitud soberbia.
Hoy eres la acusada,
de matar esta ilusión,
la único indiciada,
en la muerte de mi pasión.
(Coro)
Y en tu declaración preparatoria, no supiste qué decir,
inventaste mil mentiras,
para intentar huir.
Pero el juez de mi orgullo,
dictó tu situación,
te mereces el auto de formal prisión.
Ya no te sirve de nada,
un recurso de apelación,
porque está bajo candado,
este herido corazón.
No existe una fianza,
que pague tu crueldad,
te condeno para siempre,
a la fría soledad.
(Verso 2)
Entramos de lleno
al período de pruebas,
donde muestras tus engaños
y las culpas que te llevas.
La razón me dicta conclusiones acusatorias,
borrando del pasado,
nuestras viejas historias.
Tú defiendes lo indefendible,
con mentiras de verdad,
buscando con cinismo conclusiones de inculpabilidad.
Pero las evidencias de tu engaño, son tan claras,
que ya no queda nada,
de las promesas que juraras.
(Coro)
Y en tu declaración preparatoria, no supiste qué decir,
inventaste mil mentiras,
para intentar huir.
Pero el juez de mi orgullo,
dictó tu situación,
te mereces el auto de formal prisión.
Ya no te sirve de nada,
un recurso de apelación,
porque está bajo candado,
este herido corazón.
No existe una fianza,
que pague tu crueldad,
te condeno para siempre,
a la fría soledad.
(Puente)
Llegamos al final,
a la audiencia de vista,
donde mi alma de tu mapa,
por completo se deslista.
Escucha con atención,
esta es mi sentencia,
quedarás en el olvido,
por tu mala procedencia.
No busques un amparo,
en los brazos de otra gente,
que el dolor que me causaste,
te pesará eternamente.
(Outro)
Ya no hay marcha atrás,
no busques una apelación,
que esta resolución
ya causa ejecutoria.
Caso cerrado, amor . . .
estás condenada . . . al olvido.