El Niño Solitario
Intro
Con permiso, compas…
Hoy les voy a contar la historia de un niño que nació en el hermoso rancho de Juan Lucas, Guanajuato. Una historia de sacrificio, de abuelos, de padres y de un amor que nunca se olvida…
Verso 1
Allá en mi rancho Juan Lucas,
en Guanajuato nací.
Entre cerros y veredas
fui muy feliz desde allí.
Recuerdo cuando mis padres
se tuvieron que marchar.
Buscando un mejor futuro
para a sus hijos sacar.
Nos dejaron con los abuelos,
con un beso al despedir.
Ellos prometieron volver,
aunque tardaran en venir.
Coro
Fui un niño solitario,
pero nunca abandonado.
Con el cariño de mis abuelos
siempre estuve bien cuidado.
Ellos fueron mis maestros,
mis padres de corazón.
Me enseñaron que en la vida
vale más la educación.
Hoy levanto mi sombrero
con orgullo y emoción.
Porque todo lo que soy…
se lo debo a su gran amor.
Verso 2
Mi niñez fue muy sencilla,
eso no lo voy a negar.
Muchas veces anduve descalzo,
pero nunca dejé de soñar.
Jugábamos a los trompos,
al pesito y a la roña.
También a la cebollita,
hasta que se escondía el sol.
Montados en los burros,
o a caballo por el potrero.
Éramos ricos en recuerdos,
aunque no hubiera dinero.
Verso 3
En la escuela Agustín Melgar
aprendí a leer y escribir.
Con un cuaderno en la mano
y muchas ganas de seguir.
Por el cerrito sembrando,
junto al abuelo me fui.
Entre surcos aprendí
que el trabajo no tiene fin.
Sus consejos fueron mi herencia,
su ejemplo mi inspiración.
Porque un hombre vale más
por lo que lleva en el corazón.
Puente
Hoy que han pasado los años,
los recuerdos viven en mí.
Cuando cierro los ojos,
vuelvo a ser aquel feliz.
Escucho la voz del abuelo:
“Échale ganas, mijo, sin miedo.”
Y esas palabras benditas
siguen guiando mi sendero.
Coro Final
Soy un niño de Juan Lucas,
de Guanajuato, señor.
Orgulloso de mis raíces,
de mi tierra y su color.
Gracias a mis padres queridos
por tanto sacrificio y amor.
Y a mis abuelos del alma,
por criarme con tanto honor.
Aunque el tiempo siga pasando
y la vida cambie de lugar,
el niño que nació en Juan Lucas…
jamás dejará de regresar.
Final
Porque el dinero va y viene,
pero las raíces no.
Y el amor de unos abuelos…
ese nunca se olvidó.