Somos solo peregrinos en la tierra,
nuestra vida es un suspiro nada más.
Y aun así Tu gracia nos despierta,
nos recuerdas que muy pronto volverás.
Cristo viene, la esperanza se levanta,
hoy llamas a Tu pueblo a despertar.
Prepárate, que el Señor viene,
que nos halle amando de verdad.
Sirviendo al débil, sanando heridas,
caminando en unidad.
Prepárate, que el Señor viene,
Él no mira la apariencia del altar;
solo busca corazones que reflejen
Su amor y Su bondad.
No en templos llenos solo de palabras,
sino en manos que deciden perdonar.
En los hijos que visitan al enfermo,
y al pobre le dan pan y dignidad.
Cristo viene, Él conoce lo que somos,
nuestro fruto es lo que hablará.
Prepárate, que el Señor viene,
que nos halle amando de verdad.
Sirviendo al débil, sanando heridas,
caminando en unidad.
Prepárate, que el Señor viene,
Él no mira la apariencia del altar;
solo busca corazones que reflejen
Su amor y Su bondad.
Hazme un instrumento de Tu paz,
lléname de Tu humildad.
Que cada día pueda reflejar
Tu amor y Tu verdad.
Hazme un instrumento de Tu paz,
lléname de Tu voluntad.
Que cuando vengas me encuentres, Señor,
sirviendo sin descansar.
Prepárate, que el Señor viene,
que nos halle amando de verdad.
Sirviendo al débil, sanando heridas,
caminando en unidad.
Prepárate, que el Señor viene…
Cristo viene,
¡y Su iglesia lista está!