Desde Salinas salí marcado,
con cicatrices y el barrio tatuado,
las calles frías me fueron criando,
entre sirenas y carros pasando.
De morro loco buscando respeto,
la vida dura me metió en el juego,
“Mando” sonaba por todo el proyecto,
nombre pesado corriendo en silencio.
Coro
Pero volví, no pudieron tumbarme,
con tinta negra logré levantarme,
hoy hago arte pa’ nunca olvidarme,
de dónde vine y lo que hice en la calle.
Las máquinas suenan como metralla,
cada tatuaje cuenta una batalla,
traigo en la piel recuerdos del alma,
historias reales que el barrio no calla.
En la prisión aprendí la paciencia,
mirando al techo pensé mi existencia,
juré salir y cambiar mi sentencia,
usar mis manos pa’ dejar herencia.
Ahora en el estudio me miran distinto,
antes corría con diablos instintos,
hoy “Mando Ink” anda haciendo ruido,
con cada línea voy sanando el ciclo.
Clientes llegan buscando retratos,
ángeles negros y nombres sagrados,
la tinta cura recuerdos pasados,
dolor y orgullo quedaron mezclados.
Coro
Porque volví, no pudieron quebrarme,
entre agujas aprendí a expresarme,
la calle quiso desaparecerme,
pero mi arte logró rescatarme.
De Salinas pal’ mundo sigo firme,
con los recuerdos que nunca se extinguen,
“Mando” en la mesa dejando su firma,
un ex pandillero convertido en artista.