(Verso 1)
Se metió sin permiso en mi alma,
con sus ojos tan llenos de calma.
Una reina vestida de fuego,
que con solo mirarme… me quiebro.
(Verso 2)
No hizo falta decir ni una frase,
con su voz me borró los disfraces.
Desde entonces no vivo en silencio,
porque en cada rincón… yo la pienso.
(Coro)
No sale de mí, no se va,
está en mi pecho como espina clavá.
Cada palabra, su forma de hablar,
me dejó marcado, no puedo olvidar.
Es tan hermosa, tan dulce y letal,
me mira y el mundo se empieza a borrar.
No sale de mí…
y aunque quiera, no se va.
(Verso 3)
La imagino en las noches calladas,
como un sueño que nunca se acaba.
Y aunque juro olvidarla a diario,
vuelve y me abraza… como un calendario.
(Coro)
No sale de mí, no se va,
está en mi sangre, en mi forma de andar.
Cada sonrisa que intenta ocultar,
se volvió mi castigo, mi forma de amar.
Es tan divina, tan viva y fugaz,
me mata despacio, pero no se va.
No sale de mí…
y no quiero que se vaya jamás.
(Final – con todo el mariachi)
Que venga el tequila pa' ver si la olvido,
pero en cada copa… más la necesito.
No sale de mí…
y quizás… nunca saldrá.