Antes que existieran los montes,
antes del tiempo y creación,
solo Dios reinaba eterno,
lleno de gloria y perfección.
Ninguna mano lo creó,
ninguna criatura le dio vida;
el Padre, el Hijo y el Espíritu
existen por toda la eternidad.
Pero al llegar la plenitud
del santo plan de salvación,
el Verbo eterno descendió
y se hizo hombre por amor.
El mismo Dios que hizo los cielos,
la tierra, el mar y la creación,
entró en el tiempo humildemente
para traernos redención.
(Pre-Coro)
Y el ángel proclamó con gozo:
“Alégrate, el Señor contigo está”;
la promesa oculta por los siglos
al mundo entero brillará.
(Coro)
María, Madre del Señor,
no origen de la divinidad;
sino Madre del Hijo eterno,
Cristo Jesús, Dios hecho humanidad.
Porque Cristo es verdadero Dios
y verdadero hombre también;
y aquella que por gracia lo llevó
bendita será para siempre.
“El Verbo era Dios”, dice la Escritura,
“y el Verbo carne se hizo después”;
para que todo corazón sincero
descubra quién es Cristo realmente.
(Verso 2)
Isabel clamó maravillada,
llena del Espíritu de Dios:
“¿Cómo merezco yo esta gracia,
de recibir la Madre de mi Señor?”
No por orgullo ni grandeza,
sino por Cristo en su interior;
el niño que habitaba en su vientre
era el Mesías y Señor.
El Buen Pastor nacido en Belén,
el Cordero que murió en la cruz,
el Rey glorioso que resucitó
es Dios encarnado: Cristo Jesús.
(Pre-Coro)
Los profetas lo anunciaron,
los cielos cantan Su verdad:
“Emmanuel ha descendido,
Dios con nosotros habitará.”
(Coro)
María, Madre del Señor,
jamás mayor que el mismo Dios;
ella conduce siempre a Cristo,
el Santo y Único Señor.
Porque Cristo es verdadero Dios
y verdadero hombre también;
y toda enseñanza verdadera
glorifica solo a Él.
“El Verbo se hizo carne”,
el cielo entero proclamó;
para que el alma que busca la verdad
reconozca al Salvador.
(Puente – emocional y poderoso)
No adoramos a María,
la gloria pertenece solo a Dios;
pero toda generación la llama bienaventurada
por el Cristo que llevó.
La Madre siempre apunta hacia la gloria
de Jesucristo el Salvador;
y toda auténtica enseñanza mariana
guía las almas hacia Su amor.
Busca en las Escrituras,
pide al Espíritu entendimiento;
porque toda doctrina fundada en Cristo
permanece firme y verdadera en el tiempo.
(Coro Final – más fuerte)
Jesús, eterno Hijo de Dios,
Alfa y Omega, Rey y Señor;
Aquel que María llevó en su vientre
es Salvador y Redentor.
Y por el misterio de Su gracia
Dios descendió a nuestra humanidad;
para que el mundo comprenda
que el Hijo eterno se hizo hombre de verdad.
María, Madre del Señor,
las Escrituras dan testimonio hoy;
y toda rodilla un día se doblará
ante Cristo Rey y Señor.
(Final suave)
“En el principio era el Verbo…”
“…y el Verbo era Dios…”
“…y el Verbo se hizo carne…”
“Bendita tú entre las mujeres…”
“…y bendito el fruto de tu vientre.”
Jesucristo…
verdadero Dios
y verdadero hombre…
por toda la eternidad.