(Pre-Coro)
No estableciste muchas iglesias,
ni doctrinas divididas entre los hombres;
un solo Cuerpo, una sola fe,
un solo bautismo para salvación.
Y las llaves del Reino entregaste
a Pedro por Tu santa voluntad,
para fortalecer a los creyentes
y pastorear Tu Iglesia.
Antes de que existiera el Nuevo Testamento,
Tu Iglesia proclamaba la salvación;
los apóstoles predicaban por todo el mundo
la verdad recibida del Señor.
La Biblia no cayó del Cielo,
ni la fe nació de interpretación privada;
Tu Iglesia conservó las Escrituras
por el Espíritu de Dios.
En Cesarea preguntaste:
“¿Quién dicen ustedes que soy Yo?”
Y Pedro respondió con fe:
“Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.”
Entonces declaraste con autoridad:
“Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia,
y las puertas del infierno
jamás prevalecerán contra ella.”
(Pre-Coro)
No estableciste muchas iglesias,
ni doctrinas divididas entre los hombres;
un solo Cuerpo, una sola fe,
un solo bautismo para salvación.
Y las llaves del Reino entregaste
a Pedro por Tu santa voluntad,
para fortalecer a los creyentes
y pastorear Tu Iglesia.
(Coro)
¡Una sola Iglesia fundaste, oh Cristo!
Sobre roca apostólica permanece;
a través de los siglos sigue viva,
porque Tu Espíritu la sostiene, Señor.
Ni imperios ni persecuciones
destruyeron Tu santa verdad;
la fe predicada por los apóstoles
Tu Iglesia aún conserva hoy.
Muchos escritos aparecieron
afirmando anunciar la verdad;
pero Tu Iglesia discernió con sabiduría
cuáles venían verdaderamente de Ti, Señor.
Los concilios reconocieron el canon
inspirado por el Espíritu de Dios;
y así la Santa Biblia fue preservada
para anunciar salvación al mundo.
(Puente)
La fe no existe sin obediencia,
porque la fe sin obras está muerta;
quien escucha pero no vive Tu Palabra
construye su casa sobre arena.
Pero quien guarda Tus mandamientos
y permanece dentro de la verdad
edifica sobre roca firme
que permanece por la eternidad.
Tu Palabra y la Sagrada Tradición
siempre han caminado juntas;
porque el mismo Espíritu Santo guía
a Tu Iglesia hasta el final.
Y aunque muchos se dividieron,
Tu Iglesia sigue proclamando
la plenitud de la salvación
que Cristo entregó al mundo.
(Final)
Gloria al Padre que nos llama,
gloria al Hijo, nuestro Salvador,
gloria al Espíritu Santo
que guía la Iglesia del Señor.
Que el mundo entero llegue a conocer
la verdad que Cristo nos entregó:
una fe apostólica,
una Iglesia establecida por Dios.
(Coro)
¡Una sola Iglesia fundaste, oh Cristo!
Sobre roca apostólica permanece;
a través de los siglos sigue viva,
porque Tu Espíritu la sostiene, Señor.
Ni imperios ni persecuciones
destruyeron Tu santa verdad;
la fe predicada por los apóstoles
Tu Iglesia aún conserva hoy.
“Una sola Iglesia, una sola fe.”
“Una sola Iglesia, una sola fe.”