Intro - hablado]
Me dijeron: “¡Bájate de la nube!”
Y yo les dije: “¡Es que me sube… el aire!”
[Verse 1]
Me levanto y el sol me guiña un ojo,
la tostada me aplaude y el café me da un soplo.
Voy flotando por la calle sin motor,
como un globo con chulería y buen humor.
La vecina dice: “¡Niño, qué te tomas!”
Y yo le digo: “La vida, pero a cucharadas hondas.”
No es que vuele, es que el suelo me da pereza,
ando al ritmo del bombo y la cerveza.
[Chorus]
Y me sube el aire, me sopla el compás,
voy silbando versos que no van a acabar.
No sé si es magia o es la fruta del edén,
pero tengo un duende que no me suelta el tren.
Me sube el aire, me vuela la piel,
si me ves cantando no llames al 112.
No sé si es brujería o un golpe de fe,
pero tengo una nube con WiFi y café.
[Verse 2]
En la plaza del barrio me monto un festival,
con tres acordes y un palillo musical.
Me miran raro, pero yo voy tan contento,
que hasta el banco del parque me paga el alquiler del viento.
Los problemas me buscan y yo me escondo,
en un rinconcito que huele a mambo redondo.
No vendo cuentos ni fumo ilusión,
pero tengo una nube con calefacción.
[Chorus - repeat]
Y me sube el aire, me sopla el compás,
voy silbando versos que no van a acabar.
No sé si es magia o es la fruta del edén,
pero tengo un duende que no me suelta el tren.
Me sube el aire, me vuela la piel,
si me ves cantando no llames al 112.
No sé si es brujería o un golpe de fe,
pero tengo una nube con WiFi y café.
[Bridge]
Dicen que estoy colgao,
que hablo con los pájaros y el pescado.
Pero es que el mundo va deprisa
y yo prefiero mi risa…
a 33 revoluciones… ¡y sin prisa!
[Chorus - final]
Y me sube el aire, me sopla el compás,
voy silbando versos que no van a acabar.
No sé si es magia o es la fruta del edén,
pero tengo un duende que no me suelta el tren.
Me sube el aire, me sube otra vez,
ya no sé ni dónde empieza mi mes.
Si esto es locura, que no me den cura,
que tengo receta pa’ toda amargura…
[Outro - hablado]
¡Me sube el aire, me baja el estrés,
y si no te gusta… pues cambia de tres!
Rubas Music...
¡y que siga el meneíto!